Berlín para encontrarte

Hace poco me conmovió leer a una chica valiente que contaba en un grupo de FB, cómo durante toda su vida se había sentido muy perdida en general, sin saber qué rumbo tomar, qué hacer, por dónde ir. Así que, estaba pensando en migrar a Berlín, con la expectativa de quizás aquí encontrarse por fin a sí misma. Decía que Berlín tenía un poco esa aura; que para muchos jóvenes en España se ha vuelto común venir para acá como parte de una búsqueda personal. Y preguntaba por la opinión de los miembros del grupo al respecto.

Luego de leer la gran cantidad comentarios que suscitó su mensaje, pues se ve que a muchos nos tocó el corazón, me quedé pensando en el tema. También porque es un punto importante en el proceso terapeútico de muchas de las personas que me consultan -pues para muchos migrantes el tema de buscarse a sí mismo está muy presente- y además, me conectó con mi propia historia. Al fin y al cabo, cuando decidí irme de Bogotá para Buenos Aires -más de diez años atrás-  también me fuí en busca de mí misma.

Muchas personas, habiendo ya pasado la adolescencia sufren de la sensación crónica de estar perdidos en la vida, de no hallarse. 

De ser una especie de espectadores pasivos de su propia vida, en la que van pasando cosas, pero no realmente porque sean ellas quienes han decidido activamente emprender un proyecto o tomar un camino definido. Sienten que solo los demás progresan, avanzan, mientras dan ellos sufren por no encontrar su rumbo.
En ningún manual diagnóstico de psicología aparece tipificado algo así (que me parece muy bien que no lo esté, no estoy de acuerdo con patologizar cada situación que haga parte de la vida humana), de manera que estas personas arrastran con una sensación muy desagradable y muy incapacitante que otras personas no entienden y que frecuentemente juzgan como flojera, pereza, falta de ambición, cobardía o debilidad mental.

Y bueno sí, quizás desde afuera se vea así. Pero es que es muy normal, que si te sientes perdido, tengas poca energía para ir hacia...¿Hacia dónde? 
¡Es bastante normal que no tengas energía!

O puede ser que sí, pero entonces, pareciera que la gastas en actividades sin un sentido real. Cual hamster en la rueda. Haces deporte frenéticamente, limpias tu habitación compulsivamente, pasas horas enteras reparando algo que nunca usarás, etc. 

(Siempre que te descubras a ti mismo haciendo algo de manera compulsiva, puedes preguntarte qué es lo que intentas sustituir, lo que intentas acallar. Ténlo por seguro, no lo haces así nada más porque sí. Hay algo detrás, un conflicto vital no resuelto, que consume mucha energía.)

Volviendo a los perdidos... 

estas personas suelen creer que hay algo malo en ellas. Algo como un defecto de fabricación. No ven su sensación de estar perdidos como un estado en el que se encuentran, sino como si se tratara de una mano o un pie: como una parte de si mismos, que es como es. 

Pero, ¿Qué es lo que podría estar detrás de la dificultad para encontrar tu lugar en el mundo?

Lo que he aprendido desde la terapia familiar y la mirada de las constelaciones familiares de Bert Hellinger, sumado a mi experiencia personal y al trabajo con mis clientes, me ha mostrado que mientras no hayamos encontrado el lugar que nos corresponde dentro de nuestra familia de origen, no podremos encontrar nuestro lugar en el mundo. 

Mientras tu energía vital esté atrapada lidiando con el conflicto que supone ocupar un lugar que no te corresponde, no podrá estar disponible para que puedas enfocarte en ti. No podrás conectarte con tu fuerza vital, por ello no podrás perseguir tus propios objetivos. Dicho de otro modo, no es que seas flojo y conformista, lo que pasa es que tu energía vital está puesta en el lugar equivocado.

Ocupar el lugar que te corresponde dentro de tu familia

¿Cuál es entonces el lugar correcto?, ¿Cuál el equivocado?
Bueno, en últimas es bastante simple. 
  • Estás en el lugar correcto si como hijo o hija, ocupas tu lugar de hijo o de hija con respecto de tus padres. 
  • Estás en el lugar equivocado si en vez de ocupar tu lugar como hija/o, te has puesto en el lugar de madre o padre de tus propios padres. 
  • Estás en el lugar equivocado si en lugar de ocupar tu lugar de hija/o, te has puesto en el lugar de pareja emocional sustituta de tu madre o de tu padre.

Tanto cuando como hijo/a te pones en el lugar de madre o padre de tus padres, como cuando ocupas el lugar de la pareja emocional de alguno de ellos, vas a estar librando una batalla extenuante en tu interior. Aunque no seas conciente de ello, estás yendo en contra de las órdenes de la naturaleza humana. 
Tus padres te preceden, ellos son el prerequisito de tu existencia. No puedes salirte de tu lugar y ponerte en el suyo como si nada. Al hacerlo, estás nadando a contra corriente en el río de la vida y esto cuesta desde luego, muchísima energía. 

Encontrarte


El trabajo de retornar al lugar de hijo pasa por recuperar la humildad y el respeto frente a tus padres. Por reconocer que no eres el responsable por su felicidad, ni su asesor psicológico, tampoco su pareja emocional. 

No quiere decir que entonces, si tus padres están desvalidos no les ayudes con nada. Se trata en realidad, de la posición desde la cual les ayudas. En el momento en que te agrandas y te sientes madre o padre de tus padres, los ves a ellos débiles y te echas al hombro una tarea que no puedes resolver. Ahí estás nadando en contra de la corriente. Ellos vinieron al mundo antes que tú y no puedes hacerte cargo de su felicidad, ni de cambiarles. Ni por mucho que te esfuerces podrías lograrlo. 

Es diferente si haces tu vida para hacerte feliz a ti mismo y al compartir tu alegría con ellos, tus padres también están felices.
                  

Berlin ich liebe dich  (Berlin te amo)


Después de pensar en todo lo que acabas de leer,  también le contesté a la chica del grupo de FB. 
Le dije que podía entenderla muy bien, que era difícil andar por la vida sintiéndose así y que quizás Berlín sea una ciudad maravillosa para perderse y para encontrarse de nuevo en algún momento. En todo caso vale la pena probarla.

Por muy lejos que te vayas, por mucho que te cambies de país, de ciudad, de profesión, mientras no ocupes el lugar que te corresponde dentro de tu familia, vas a seguir sin hallarte. La única búsqueda que realmente puede llevarnos a dar con nuestro propio camino, comienza en la raíz, comienza adentro. Comienza por ocupar el lugar que nos corresponde como hijos de nuestros padres, en un sentido profundo.

Diana Alejandra Roncancio Gómez                                                         http://psicologaentuidioma.de/



Kommentare

  1. La primera vez que puedo leer tantas cosas que vivi senti padeci me dio directo al corazon y me remitio al pasado

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